viernes, 23 de noviembre de 2012

Capítulo 2

Seguimos hablando.

-Entonces ¿tienes un hermano?
-Sí. Se llama Bill.
-¿Y es mayor que tú o menor?
-Es diez minutos menor que yo.
-Entonces sois gemelos.
-Sí. ¿Tú tienes hermanos?
-Sí, uno.
-¿Y es más pequeño que tú?
-Sí, nos llevamos cinco años de diferencia. Se llama Javier.

Comemos un poco de los helados.

-Tenías razón, Tom, está riquísimo.
-Tú también la tenías, Leti, está de puta madre. ¿Cómo han podido crear algo tan jodidamente rico?

Silencio.

-Ups, perdón, he hablado como...bueno, no sé si lo conoces.
-Ibas a decir "como Eminem", ¿no?
-¡¿Te gusta?!
-¡Dios, sí!

Nos sonreímos mutuamente.

-¿A tu hermano y a vuestros amigos también les gusta?
-Creo que no, no se lo he preguntado nunca, pero cuando me suena el móvil me miran con una cara muuyy rara.
-¿Cuando te suena el móvil?
-Sí. Espera, te doy mi número y me haces una llamada ahora para que escuches mi tono de llamada. Es xxxxxxxxx.

Lo tecleo y le llamo. Al momento suena la canción "Just Don't Give A Fuck".

-¡Genial!
-¿Tienes esta canción, Leti?
-En el móvil, no. La tengo en el ordenador.
-Amm.
-Te toca llamarme.
-Vale-me sonríe.

Lo hace. Suena "My Band", de D12.

-¡Hostia puta!
-¿Qué?
-Es genial, Leti-me sonríe (otra vez).

Tomamos un poco más de nuestros helados.

-¿Cómo se llaman tus amigos?
-Georg y Gustav.
-¿Y son simpáticos?
-Yo creo que sí. Un día te los presentaré a todos, a Bill, a Georg y a Gustav.
-De acuerdo-le sonrío-. ¿Qué soléis hacer en vuestros tiempo libre?
-Bueno, tenemos un grupillo.
-Amm. ¿Cómo os llamáis?
-Tokio Hotel.
-¿Tokio Hotel?
-Sí. Se le ocurrió a mi hermano. Otra de esas ideas raras que tiene normalmente.
-Para nada. La idea fue TUYA, Tom. No me eches la culpa de las tonterías que haces-dice alguien que acaba de entrar en la heladería, justo mientras estoy comiendo un poco del helado.

jueves, 28 de junio de 2012

Capítulo 1

Es una tarde de un día soleado de mediados de septiembre, pero siento como si inmensas nubes negras de tormenta hubiesen tapado el cielo por completo. Me acaba de dejar mi novio, Jared, tras dar un paseo por uno de los parques de Berlín.

Perdón, no me he presentado. Mi nombre es Leticia, aunque todos me llaman Leti. Tengo dieciocho años y acabo de terminar segundo de Bachillerato. Vine a Berlín hace dos meses para aprender algo de alemán antes de comenzar a estudiar Traducción en la universidad de aquí. Llevaba saliendo con Jared desde hacía dos años, y me había acompañado en el viaje para que no estuviera sola antes de adaptarme y hacer nuevos amigos. No entiendo por qué dice que ha encontrado a alguien que lo quiere más que yo y que no tiene ningún complejo a la hora de... bueno, ya sabéis qué. ¿Qué importa eso si amas a la persona con la que estás? ¿Sabes que te digo, Leti? ¡Que le den! Él se lo pierde. Ya encontraré a alguien que me ame por lo que soy y no por....eso.

Me levanto del banco del parque en el que me ha dejado Jared y empiezo a vagar sin rumbo, absorta en mis pensamientos. Bueno L, me digo, como dice esa canción, "Un día el lado oscuro brillará". A lo mejor este año tienes suerte y conoces a alguien especial.

De repente me paro y observo lo que hay a mi alrededor. No conozco esta zona de la ciudad. Miro en todas las calles que desembocan aquí, pero tampoco las conozco. Vamos, que me he perdido. Me siento en el suelo (habiendo mirado antes que estuviera poco o nada sucio), apoyo la espalda contra una pared e intento recordar el camino que he hecho hasta llegar aquí, pero no lo consigo. Desesperada, pongo mi cabeza sobre las rodillas y comienzo a llorar.

-¡No puedo volver al piso! ¡Esto es imposible! ¿Por qué me has tenido que dejar?
-Disculpa, ¿puedo ayudarte en algo?

Alzo la vista y veo a un chico mirándome preocupado. Parece tener unos tres años más que yo, lleva el pelo con rastas, es más alto que yo y es bastante guapo ("¿Por qué piensas eso, L? ¿Qué diría Jared?"¡Cállate, estúpida voz interior! ¡¡Jared acaba de romper conmigo, por si no te acuerdas!!). Antes de quedar como una idiota, le contesto.

-Hola. Sí, por favor. Estaba dando una vuelta y me he perdido. No conozco bien la ciudad, y vivo en xxxxxxxxxxx. ¿Sabes cómo llegar hasta allí?
-Sí, sé cómo, pero está bastante lejos de aquí. Berlín es una ciudad muy grande, no me extraña que te hayas perdido. Si quieres te acompaño para que no te vuelvas a perder.
-De acuerdo. Muchas gracias, espero que no te moleste.
-¡Para nada! No tenía nada que hacer y había salido para dar un paseo cuando te he visto, así que me has animado un poco la tarde- y me dedica una gran sonrisa.
-Vale-yo también le sonrío- ¿Nos vamos?
-Ok. Por cierto, ¿cómo te llamas?

Empezamos a caminar.

-Leticia. ¿Y tú?
-Tom. No eres de aquí, ¿verdad? Déjame adivinar de dónde eres.
-Ok.
-¿Española?
-Sí. ¿Cómo lo has sabido?
-Por tu acento...
-Lógico.
-...y porque las españolas tenéis algo que no tienen las demás chicas. No puedo explicarlo, pero en cuanto te he visto me he dicho: "¡Anda, una chica española! ¿Qué hará ella por aquí?"
-Ah. Tú sí que eres de aquí, ¿no?
-Ajá. ¿Y qué hace una chica española de dieciocho años como tú sola por la ciudad?
-¡No te he dicho mi edad!
-Bueno, soy un poquito intuitivo. Pero respóndeme, anda.
-He venido a estudiar Traducción e Interpretación a la universidad. Había venido con...

No puedo seguir hablando. Me quedo totalmente callada y hay un silencio un poco incómodo entre Tom y yo.

-¿Habías venido con alguien? ¿Y dónde está?

Empiezo a llorar.

-Venga, Leti, no llores más.

Sigo llorando.

-Me parece que he dado en el clavo de por qué estás sola. Esa persona era tu novio, ¿no es así?

Asiendo con la cabeza, ya que no me siento capaz de hablar.

-Te acaba de dejar y has pensado que un paseo te aliviaría un poco, pero no mirabas bien por dónde ibas y has terminado perdiéndote.
-Pues sí que eres intuitivo-le digo con una sonrisa triste.

Dejo de llorar. Se ríe.

-Venga, sigamos. Creo que queda poco para que lleguemos.
-De acuerdo.

Seguimos caminando hasta llegar a una heladería que hay cerca del piso donde vivo. Tom me mira.

-¿Te apetece tomar un helado antes de subir a tu piso?
-Vale, pero invito yo.
-¿Por qué, Leti?
-Porque, de no ser por ti, me habría quedado en esa calle para siempre. Por eso hoy invito yo.
-Vaaaleeeee. Pero la próxima vez, invito yo, ¿eh?
-Vale. ¡Eh, un momento! ¿La próxima vez?
-Sí. No me importaría ir a dar una vuelta o tomar un helado de vez en cuando. Algunas veces salgo con mi hermano y nuestros amigos, pero no me importaría variar un poco de vez en cuando.
-De acuerdo. A mí tampoco me importaría salir a dar una vuelta alguna vez, ya que la única persona con la que había venido...
-...ha sido tan cabrona que te ha dejado totalmente sola en una ciudad donde no conoces a nadie.
-Bueno, eso. ¿Entramos?
-Ok.

Entramos en la heladería. Ya había estado antes, pero sola, porque Jared es diabético y aquí no venden helados sin azúcar. Fuimos al mostrador a elegir el helado.

-¿Cuál quieres, Tom?
-Umm, no sé.
-¿Has probado éste, el de nueces de Macadamia con caramelo y chocolate?
-No.
-Pues está buenísimo (tanto como tú, Tom. "Jaaaaaareeeeeed". ¡Silencio, voz de mi interior! "JAAAAAAAAAAAREEEEEEEEEEED" ¿Por qué no te callas?).
-Vale, pues me pido ese. ¿Y tú sabes cuál pedir?
-Pues....no.
-Éste está de muerte, el de limón, menta y miel.
-Lo había visto antes, pero me parecía una mezcla tan extraña que no lo he probado por miedo a que supiera asqueroso. Aunque si tú dices que está bien...
-¿Sólo "bien"?
-...entonces, lo probaré.
-Está bien, pidámoslos antes de que nos echen por estar hablando todo el rato sin comprar nada.
-Ok-sonrío.

Pedimos los helados y nos sentamos en una mesa.

martes, 26 de junio de 2012

Hola, fan fic de Tokio Hotel a la vista :P

Pues eso. Esta es una historia en la que están incluidos los miembros de la banda alemana Tokio Hotel. ¡Espero que os guste! (=